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Construcción antisísmica a toda prueba

Pelayo Larrain A.
Socio DLP


Santiago, noviembre 2015.- Chile se caracteriza por ser un país muy sísmico, y desde febrero de 2010 hemos vivido tres terremotos, además de múltiples movimientos telúricos de norte a sur.

Esta enorme cantidad de energía que se produce por el desplazamiento de las placas tectónicas se traslada a la superficie y por ende a las construcciones, de las cuales somos responsables para que mantengan una resistencia tal que permita salvar vidas humanas. Así lo exige la norma de nuestro país, que a partir del 27/F estableció nuevas reglas y más estrictas para entregar aun mayor seguridad, tanto para el diseño como para la construcción.

Hoy los desafíos apuntan a garantizar que no colapsen los edificios que experimenten un sismo de alta intensidad, pero las normas no necesariamente obligan a que no sufran daños estructurales ni en las estructuras secundarias. Eso hace la diferencia cuando vemos algunas edificaciones con ciertos daños y otras no, a pesar de estar en zonas cercanas: cálculo, calidad e inversiones involucradas son factores determinantes-

Tenemos la tranquilidad de que si bien somos uno de los países más sísmicos del mundo, rara vez colapsa un edificio, y basta mirar la experiencia de otros lugares. En Chile construimos en hormigón armado y acero, en algunos casos se utiliza un disipador de energía para disminuir el movimiento del edificio y que este sea suficientemente flexible y resistente a la vez. Se debe contar con un riguroso estudio de suelo, que determine un cálculo específico respecto al sistema, tamaño, forma y profundidad de las fundaciones.


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Las Condes
2013